martes, 15 de agosto de 2017

Franco Battiato - Orizzonti Perduti

En 1985 aún se publicaban en este país una pléyade de revistas musicales de cierta difusión, que los aficionados a los géneros pop, rock y similares, devorábamos, de la primera a la última página, con avidez. En una de esas revistas (¿”Vibraciones”, tal vez?) tuve primera noticia del que se iba a convertir en mi cantautor quinquenal favorito, desbancando a los anglosajones de toda la vida... 

Franco Battiato acababa de publicar en nuestros lares un disco ¡cantando en castellano! vaya ocurrencia extravagante, ya que en tal época cantar en extranjero daba, automáticamente, más prestigio, incluso aunque fuera en italiano, como hubiera sido el caso. El álbum se llamaba “Ecos de danzas sufí”, lo compré en vinilo y lo puse en el plato, vuelta y vuelta, hasta que me lo aprendí de memoria.

Lo cierto es que tuve tiempo de sobra, porque la discografía del siciliano éste empezó a llegar con cuentagotas, pese a que el hombre había alcanzado una popularidad notable: el tema “Centro de gravedad permanente” se llegó a oír hasta en las verbenas de los pueblos en fiestas. Nada en su producción posterior alcanzaría una cima semejante, aunque los que nos habíamos enamorado de su música le fuimos fieles durante décadas de altibajos, incluyendo algún que otro chasco.



La portada del disco

Pues ésta es la nota característica del cantante italiano: una denodada irregularidad, en cualquiera de sus discos suenan las músicas de las esferas, juntas (o revueltas) con las tonadillas más insulsas. Grabación tras grabación, hallamos un par de diamantes, varias perlas y uno o dos cascotes.


Los detractores de su genio lo tildan de cargante, pretencioso, pedantesco y kitsch. Y yo me inclino a darles la razón de forma superficial para llegar al fondo del asunto, donde estos caracteres se vuelven del revés, como un calcetín, para mostrar tales etiquetados convertidos en raras y poderosas virtudes, en méritos líricos y musicales incuestionables. Las letras están llenas de aforismos y citas cultas y saltan de la sátira a la metafísica, de lo sarcástico a lo trascendente, de lo íntimo a lo universal con una vivacidad que burla cualquier rigor. Una voz templada e inconfundible, asentada en la mejor tradición de la música ligera italiana, sobrevuela en un registro agudo y contenido unos arreglos siempre muy esquemáticos y de marcado tinte electrónico tan pasado de moda, que su atractivo se renueva por el otro extremo. Ya está. La magia funciona casi siempre.




Sus discos, entre 1979 y 1988 son, prácticamente todos, una yuxtaposición de delicias puras. A partir de los 90, reaparecen los momentos de esplendor más aislados y su popularidad se refugia en los incondicionales, entre los que me cuento. He visto su directo dos veces memorables en Barcelona (en la Plaza de la Catedral y en la nave de Zeleste, en ambas ocasiones le acompañó un notable éxito y a mí se me hizo el culo agua de limón).



Battiato en 2012. Tempus fugit

“Orizzonti Perduti”, he seleccionado este disco por tres motivos:

 1. Es muy representativo, para bien y para mal, de los modos y maneras del artista, si acaso trata temas más cotidianos, sociológicos y domésticos, que me son más accesibles e interesantes.
 2. En su publicación (1983), pasó más desapercibido que otros y no tuvo muy buenas críticas; como esto me parece injusto, me remito a sus temas más logrados: La stagione dell'amore, Un'altra vita, o Gente in progresso (esta última, sobrecogedora) y me doy cuenta de que, en esta ocasión, las canciones tienen un punto más de nostalgia, una melancolía insondable, una serena búsqueda de trascendencia. Y, como siempre, hay algún corte flojo hasta lo desconcertante (La música è stanca), uno de ocho, los discos de Battiato son siempre cicateramente breves.
 3. Sólo una de las canciones tiene versión española (La estación de los amores). Encuentro loable el intento de Battiato de cantar en castellano, a veces incluso de forma improvisada, con la letra anotada en un papelito, pero a mí me gusta mucho más el timbre de sus temas en italiano y prefiero no haber oído una versión (apresurada) en español.

Descárgate el disco con un clic aquí:

Franco Battiato - Orizzonti Perduti


O, si solo tienes tiempo para paladear un tema, te recomiendo éste mismo:

UN’ALTRA VITA

Certe notti per dormire mi metto a leggere,
e invece avrei bisogno di attimi di silenzio.
Certe volte anche con te, e sai che ti voglio bene,
mi arrabbio inutilmente senza una vera ragione.
Sulle strade al mattino il troppo traffico mi sfianca;
mi innervosiscono i semafori e gli stop, e la sera ritorno con malesseri speciali.
Non servono tranquillanti o terapie
ci vuole un'altra vita.
Su divani, abbandonati a telecomandi in mano
storie di sottofondo, Dallas e i Ricchi Piangono.
Sulle strade la terza linea del metrò che avanza,
e macchine parcheggiate in tripla fila,
e la sera ritorno con la noia e la stanchezza.
Non servono più eccitanti o ideologie
ci vuole un'altra vita. 




(Para llevarme la contraria y aprovechando que carezco de un conocimiento mínimamente sólido del italiano, me invento una apresurada traducción que, mejor, llamaré aproximación: OTRA VIDA. Algunas noches, para dormir, me pongo a leer / y a veces necesitaré momentos de silencio. / En algunas ocasiones, incluso contigo y sabes que te quiero de veras, / me enfado inútilmente, sin una verdadera razón. / En la carretera por las mañanas, el denso tráfico me sofoca, / me enervan los semáforos y las señales de “stop”, / y por las tardes regreso con un malestar especial. / No sirven los tranquilizantes o las terapias / se necesita llevar otra vida. / Abandonados en el sofá, con el mando a distancia en la mano, / historias de los bajos fondos, Dallas y Los ricos también lloran. / En camino la tercera línea del metro que avanza, / y los vehículos aparcados en triple fila, / y por la tarde vuelvo con el aburrimiento y la fatiga. / No sirven más excitantes o ideologías, / se necesita llevar otra vida.)

Y, por si te has quedado con ganas, un concierto de 1992 en el país de las mil y una noches:



miércoles, 9 de agosto de 2017

Noticias Mías

“¡Tendrás noticias mías! ¡Te enviaré a mis abogados!” Así solía despedirse, años ha, un colega bienhumorado, emulando al Marx bienhumorado, es decir, a Groucho. Acabo de constatar, con alarma, que han pasado casi dos meses desde que publiqué la última entrega en esta página desdichada, donde las visitas hubieran caído en picado de haber habido espacio que tal cosa posibilitara. Bien es verdad, sin que sirva de excusa, que mi vetusto ordenador ha necesitado un lifting urgente y ha estado varios días en la clínica. Y yo en el paro, siendo que no me veo capacitado a estas alturas para encontrar alternativas, sea con un tablet, con un móvil o con cualquier otro emisor de señales de humo tecnológicas. Tampoco es que me haya esforzado.

Porque uno llega a una edad en la que la aspiración inconfesada es minimizar las relaciones con los coetáneos que, a sí mismos, se dotan del nombre de amigos. La amistad es una carga llevadera en los años académicos: uno forma parte de un grupillo de afines para alborotar, gamberrear, abusar de los más débiles, o formar un rebaño lo bastante tupido y apretado para defenderse de los más fuertes. Más tarde uno se integra en una pequeña jauría para salir a la caza de los del sexo opuesto con ánimo de conquista sexual, o simple ligue de pasatiempo. Conforme se van consiguiendo los propósitos que propiciaron semejante agrupación, la jauría va menguando con las inevitables defecciones de los que han conseguido liarse. Por fin, uno trata de alcanzar una afinidad en petit comité, para compartir gustos, yo qué sé, comentar libros, música, películas, gastronomía, moda o deportes. Estas relaciones suelen ser más duraderas en el tiempo, pero al final se agotan por el inevitable desgaste de la complicidad, cuando no acaban en una insalvable controversia (“¿Cómo va a ser el cine de los Coen mejor que el de Scorsese?” “Pero ¿aún sigues anclado en Pink Floyd? A mí siempre me parecieron la síntesis perfecta de lo aburrido, lo pretencioso y lo infumable.”)



Conforme van pasando los años, si has alcanzado el privilegio de soportarte a ti mismo, lo más cómodo y saludable acaba siendo minimizar o constreñir las relaciones llamadas de amistad. Y es lo que hacemos todos, al menos en este planeta solitario y polvoriento, en el que las bolsas de plástico asfixian el mar y la resignación asfixia la tierra firme. Yo prefiero soportar a Sibelius, a Borges o incluso a Dostoievski, que a mis amigos de carne y hueso. Tal cosa, durante mi juventud, me resultaba difícil de prever, incluso difícil de imaginar, pero sobreviene y en éstas estamos. Por eso ideé, a modo de preservativo, este malhadado blog. La idea era muy simple, contarles a mis amigos lo que se me pasara por la cabeza, para evitar el temido “¿Qué te cuentas?” que me solían espetar cuando hacía días que no nos veíamos y que me dejaba, indefectiblemente, en blanco.



Y es que, claro, si no acostumbras a practicar la pesca submarina, a subir al Kilimanjaro o a representar a alguna infanta en los tribunales o a algún grupo social desfavorecido en los escraches, tienes que echar mano de tu aventura anímica que es mucho menos interesante y a la que nadie tiene la menor intención de atender. O de tus cada vez más frecuentes y aburridas relaciones con las autodenominadas autoridades sanitarias que, a estas alturas de la existencia, viven de decretar nuestra ruina y sacarle todo el partido posible.



“¿Qué es de tu vida?” Me dispara el amigo en los cada vez más ralos y raros reencuentros, “¿cómo lo llevas?” Y esto me pone en la pista de que no ha leído una sola palabra de las que esa especie de ego náufrago y cargante ha echado en el mar durante las últimas semanas. Pero, por dios, ¿yo qué coño esperaba? ¿Qué me preguntara por el catálogo de puertas rústicas de la provincia? ¿Qué se asombrara de mi preferencia por un poeta tan viejuno como Dámaso Alonso, habiendo poetas que conectan con las inquietudes de los jóvenes y los problemas de nuestro tiempo, como García Montero? Vaya pretensión la mía. Pues no, como dicta la lógica, un simple y mondo “¿qué has hecho últimamente?”


”Nada”, respondo aliviado. Y él me cuenta su más reciente cénit turístico, o los últimos vaivenes de su tensión arterial y sus niveles de azúcar, sus molestias articulares y otras fascinantes aventuras dignas de mi embeleso. Conforme oigo este runrún, acierto a explicarme la carencia de lectores y admito que habría que establecer una edad, no mucho más allá de aquella a la que he accedido superando incluso un cólico miserere, en la que todos los varones fuéramos puestos bajo la tutela de un personal trainer que nos sugiriera, con inflexible delicadeza, la conveniencia de ahorcarnos.



Por nuestro propio bien.

lunes, 26 de junio de 2017

Dos Poemas De Dámaso Alonso

Aprovecho casi tres semanas de insomnio, producido por un calor recalcitrante e insoportable, para reconciliarme con algunos poetas de los que ignoraba casi todo. La cultura en la que declino, me agoto y voy menguando, ha honrado a sus poetas, a casi todos ellos, con el más despreocupado de los olvidos. Y hoy rescato, para mis casi tres lectores, dos de los cuales ya han hallado en este blog motivos para enfadarse conmigo o, mejor aún, para ignorarme; recupero, como digo, a un cantor de la angustia, la desesperanza, la pobreza y la aflicción que sumergieron a la sociedad española en los años cuarenta y primeros cincuenta del pasado siglo, lo que llamamos la posguerra (entonces se llamó, oficialmente, la victoria, pero han perdurado pocos motivos de júbilo por ella).



Entonces la gran ciudad, pendiente de reconstrucción e inmersa en el racionamiento, la sarna, la tiña y los sabañones, daba más motivos de insomnio que una mera ola de calor, pero lo hemos dado al olvido. Al igual que al poeta que la cantaba, con una inspiración humanista y sombría.


Siempre me han gustado los poemas de Dámaso Alonso, particularmente los que se recogían en “Hijos de la ira” y en “Oscura noticia”. No fue el más popular de la Generación del 27, trágicamente señalada por la guerra: los vencedores no eran muy sensibles a la poesía social y para los vencidos no era uno de los suyos, así que hoy en las enseñanzas medias, creo que ni lo nombran. Transcribo dos poemas con los que aspiro a despertar tu curiosidad; si no fuera tan vago, hubiera copiado también el impresionante, el descomunal “Mujer con alcuza”, no se puede estar en todo.





INSOMNIO

Madrid es una ciudad de más de un millón de cadáveres (según las últimas estadísticas).
A veces en la noche yo me revuelvo y me incorporo en este nicho en el que hace 45 años que me pudro,
y paso largas horas oyendo gemir al huracán, o ladrar los perros, o fluir blandamente la luz de la luna.
Y paso largas horas gimiendo como el huracán, ladrando como un perro enfurecido, fluyendo como la leche de la ubre caliente de una gran vaca amarilla.
Y paso largas horas preguntándole a Dios, preguntándole por qué se pudre lentamente mi alma,
por qué se pudren más de un millón de cadáveres en esta ciudad de Madrid,
por qué mil millones de cadáveres se pudren lentamente en el mundo.
Dime, ¿qué huerto quieres abonar con nuestra podredumbre?
¿Temes que se te sequen los grandes rosales del día, las tristes azucenas letales de tus noches?



CALLE DEL ARRABAL


Se me quedó en lo hondo
una visión tan clara,
que tengo que entornar los ojos cuando
pretendo recordarla.


A un lado, hay un calvero de solares;
al otro, están las casas alineadas
porque esperan que de un momento a otro
la Primavera pasará.

Las sábanas,
aún goteantes, penden
de todas las ventanas.
El viento juega con el sol en ellas,
y ellas ríen del juego y de la gracia.

Y hay las niñas bonitas
que se peinan al aire libre.

Cantan
los chicos de una escuela la lección.
Las once dan.

Por el arroyo pasa
un viejo cojitranco
que empuja su carrito de naranjas.


miércoles, 21 de junio de 2017

Carta A Los Que Defienden Los Intereses De Los Trabajadores

Es fama que en el sindicato CC.OO. han cabido “sensibilidades políticas” muy dispares, incluso la mía, que es como decir ninguna, pues el lector de este blog sabe de mi afición por la papeleta personalizada y el voto nulo: en consecuencia, aquellos que están parasitando las instituciones, han llegado a ellas sin mi voto y, de momento, no pienso emplearlo para cambiar de parásitos.

Pero volviendo al sindicato que, a menudo ha hecho gala de independencia política, aunque algunos sospechamos que, al comienzo de la transición, estaba vinculado al PCE de los entrañables camaradas Carrillo e Ibárruri, más tarde se decantó hacia la interesante pero poco exitosa propuesta de Izquierda Unida y ha llegado ahora, falto quizá de una orientación política transformadora y con cierto grado de viabilidad, a alinearse, en estos últimos meses, con el separatismo catalán (a no ser que la prensa de la posverdad mienta en bloque). Si no he entendido mal, en el asunto público que más divide y enfrenta a la ciudadanía de este país, nos hemos posicionado a favor de un referéndum pactado. Gran idea, compañeros.



Si no se pacta el referéndum, los independentistas, con el jactancioso Tardá y el deslenguado Rufián a la cabeza, aseguran que lo harán igualmente y nadie podrá pararlos, vale, son muy capaces, les creo. Ahora bien, pactándolo, también se hará y con mayor legitimidad para los ya muy crecidos secesionistas. Entonces, ¿cuál es la ventaja del referéndum pactado, compañeros? ¿El alinearnos una vez más con un pueblo oprimido al que no dejan ejercer sus derechos democráticos? ¿De verdad es esto lo que pensamos?


Y yo, llegados a tal punto, no tengo nada contra esta nueva orientación: si estáis convencidos de que una Cataluña con Estado propio mejorará los salarios, asegurará las pensiones, mitigará la precariedad de empleo y elevará los niveles de solidaridad, a mí me parece muy bien, doctores tiene la Iglesia. En lo que no estoy de acuerdo es en participar personalmente, como afiliado, digo, en semejante proyecto en el que además yo no podría votar, aunque me parece que en esta ocasión sí querría hacerlo.


Así que he escrito una breve carta para que me den de baja en la central sindical donde, antes de estos tiempos de singular turbulencia y discordia, me he sentido bien tratado y bien atendido. En contra de mis usos habituales, he redactado un texto muy breve y lo transcribo literalmente aquí, para recordar mis motivos en un futuro donde la república catalana alcance cotas de bienestar que al resto nos están vedadas. Añado el (bonito) carnet, que devuelvo, y los enlaces a las noticias de la prensa que me parecieron más... difíciles de compartir:



“En Monzón a 20 de junio de 2017.


Apreciados compañeros:


 Con motivo del reciente congreso de CC.OO. en Catalunya, en el que se ha acordado por amplísima mayoría apoyar la celebración de un referéndum independentista, considero que el sindicato de clase, igualitario e internacionalista ha dado un paso decisivo en apoyo de la secesíón de los territorios más prósperos del Estado y en contra de la redistribución más equitativa de las rentas, que perjudicará a comunidades como ésta, más pobres, más despobladas y con menores oportunidades de trabajo: cómo conseguís superar la contradicción de que lo que es válido para personas (apoyo a los más desfavorecidos) no es válido para comunidades (privilegios para las más ricas) es algo que no comprendo y he decidido que este doble rasero ya no representa a los intereses de los que somos ciudadanos de las comunidades de segunda.


Pagaré la cuota del presente trimestre, pero no me mandéis más recibos, pues los devolveré al igual que el carnet que os adjunto, con la convicción de que representó una buena experiencia durante una buena temporada.


Un cordial saludo y os deseo muchos éxitos sindicales, particularmente allí donde los merecéis, en Catalunya.


Firmado: Himphame con su alias civil.”



Enlaces:

http://ccaa.elpais.com/ccaa/2017/04/04/catalunya/1491329863_165086.html
http://cronicaglobal.elespanol.com/business/ccoo-referendum-pactado_70998_102.html
https://okdiario.com/espana/cataluna/2017/06/12/sindicalistas-independentistas-ccoo-ugt-otras-centrales-haran-pedagogia-del-referendum-ilegal-1068204

lunes, 19 de junio de 2017

Sobre La Ira De Dios

Cada uno ve lo que quiere ver y yo ya no veo nada si no me lo invento. Hacía días que no tenía nuevas de mi pobre amigo el Resentido, salvo que, debido a su falta de trabajo, higiene e iniciativa, ha pasado una temporada muy mala en la que no ha pisado la calle más que para comprar cerveza y Cheetos, bebida y comida éstas que constituyen la totalidad de su dieta, calificada orgullosamente por él de vegetariana.



Al hombre no se le puede llamar por teléfono para saber en qué anda, pues el fijo se lo cortaron por impago y del móvil algún día os contaré lo que piensa, de momento, baste resumir que para mi amigo la tecnología alcanzó un cénit entre Recaredo y San Isidoro de Sevilla y, desde entonces, todo lo parido (o evacuado) por el menguante ingenio humano, más ha servido para complicar, diversificar y generar necesidades, que para aliviarlas.


Por otro lado, ir a verlo a su domicilio requiere un conocimiento exhaustivo de los vericuetos de los alrededores de las afueras del extrarradio de mi pueblo, prácticamente hay que llevarse una mochila con víveres, agua y equipos básicos de supervivencia, camuflaje y orientación.




Así que cuál no fue mi sorpresa cuando el otro día lo encontré sentado en la terraza del Bar Ranco tomándose, sí, lo habéis adivinado, una cerveza y hojeando, no, no lo ibais a adivinar nunca, un ajado Corán de la colección Austral, editado en rústica en el mismísimo año de la puesta de largo de Maricastaña, cuando por aquí no había asomado el primer inmigrante magrebí y lo que hacíamos nosotros era más bien emigrar a Francia, para vendimiar y ver alguna película de cinema cochon, como ‘La masajista perversa’ y otras que no recuerdo.


 - Pero, ¿tú no eras ateo?


Me mira y parpadea molesto con el sol y tal vez con mi extemporánea interrupción. Cierra el libraco que más parece una baraja desvencijada y se dispone, cómo no, a perorar.




 - Lo era, pero cuando uno se hace viejo empieza a pensar en el más allá. Y, últimamente, me está resultando más cómodo pensar en un Dios al que poderle echar la culpa de estos desbarajustes de por aquí abajo, así que...


 - Oye – le interrumpo -, ¿en qué película de Woody Allen dice “si Dios existe... tendrá que tener una buena excusa”?


 - ...Así que me he puesto a leer los libros sagrados de las religiones monoteístas a ver si me iluminaban, pero sólo me han servido para cogerle aún más rabia al Protagonista. No te puedes imaginar lo toscos y pesados que son. La primera idea que se me ha ocurrido, en consecuencia es que, si fueran el dictado de un Dios infinitamente Sabio y Omnipotente, tendrían que tener, no sé, como un poco de magia, irse adaptando al lector de cada tiempo y hablarle de manera clara y directa a su mente y a su corazón, pero esto... – Señala la exangüe y amarillenta baraja – es un desastre, un compendio de bravatas y amenazas, hace falta ser un Solitario muy desgraciado. para crear esta rueda de sufrimiento y aflicción en unos pobres monos imprudentes. Qué desperdicio.




Por si no lo habéis observado, cuando el Resentido perora no hay modo de desviarlo de su discurso. Sé que esta charla de café (pido uno) no nos va a llevar a ninguna parte, como de costumbre y, aunque de Dios y del amor son de los dos únicos temas de los que merece la pena hablar, nuestra poco sólida formación no nos va a permitir ningún avance. Así que trato otra vez de meter baza:


 - Pero olvidas el placer, la plenitud de la vida, los dones físicos y anímicos. Olvidas que todos, y tú el primero, tememos perder esto que tanto desprecias.


 - Buen intento, Himphame, pero tú sabes tan bien como yo que si los que escribieron semejantes mentecateces se hubieran apercibido de esta cacareada plenitud y de estos dones tan preciados, no habrían andado siempre prometiendo otra vida mejor tras este valle de lágrimas. El Paraíso es su recurso publicitario básico, date cuenta de que ahora andamos en Occidente un tanto atemorizados, por cuenta de cuatro miserables desgraciados dispuestos a inmolarse en cumplimiento de una supuesta venganza de Dios, para subir directos al Paraíso. El consuelo de los pobres, ya lo dijo Marx, la religión es el opio del pueblo. ¿Y qué pensaremos de la grandeza de un Dios que necesita esos sanguinarios testaferros para mostrar Su ira?




Me hace gracia cuando el Resentido llama Occidente a nuestro tórrido y polvoriento lugar: si hay un sitio alejado de donde los infieles toman las decisiones que cabrean a Dios, es este remoto enclave en medio de ninguna parte. También me hace gracia cuando llama “pobres” a los petromonarcas de Oriente Próximo. Decido seguirle la corriente a mi locuaz colega y citarle a Weber, para chincharle frente a su venerado Marx, por cierto, el profeta del cuarto monoteísmo basado en insufribles libros sagrados. El cual, seguramente, encontraría un denso modo de expresar que los atontados islamistas son revolucionarios,por cuanto dan cumplimiento a la cólera de los desposeidos.


 - No todas las religiones nos abruman con la culpa ni nos amenazan con el infierno. –Le digo-. El confuciano no necesita ser “redimido” de nada salvo de la incultura y la falta de educación. Como premio de la virtud solo espera una larga vida, salud y riqueza en este mundo, y tras la muerte una conservación de su buen nombre. Y como el verdadero helénico, no alberga concepto alguno de un mal absoluto.




- La verdadera amenaza es el Paraíso, colega – se toma, al fin, la molestia de replicarme -. En nuestra sociedad, la muerte de Dios, nos hace responsables de esforzarnos por conquistar otra vez nuestras vidas y no podemos decaer en el intento o volveremos a ser pasto de la fe. De la nuestra o de la de estos guerreros sin escrúpulos, que leen en su libro “Dios odia a los infieles”, y alquilan una furgoneta.


 - No me jodas, ¿dónde lo pone?


 - Aquí, en la sura 2, casi al principio.


 - Estará mal traducido, ¿quieres otra cerveza?


Y tres más se tomó el Resentido a mi salud y a mi cuenta, mientras disertaba sobre el Dios Vengativo, El Juicio Final y las culpas innumerables de los pecadores, de los impíos y de los corruptos. Al final, era él el que estaba en el Paraíso.


Había refrescado, claro.  



Acompaño esta entrada con fotos del palacio de la
Aljafería en Zaragoza. Vienen a cuento, porque
si hablamos del Paraíso, los palacios musulmanes
de aquella época eran la fiel representación
de un lugar así en la tierra.

viernes, 2 de junio de 2017

Papá Es Un Ogro - Marie Farré & Amato Soro

Los ogros son personajes fantásticos de gran predicamento en los cuentos infantiles clásicos y modernos: a los niños les produce un horror no exento de fascinación la posibilidad imaginaria de que se los coman. Los adultos, conscientes ya de ser indigestos, hemos renunciado a semejante espanto. No sólo los repulsivos y ficticios ogros, otras criaturas más reales se disputaban el pavor de los críos cuando yo era pequeño, pero todos han declinado en capacidad de espanto: los lobos, gracias al doctor Félix Rodríguez De La Fuente, aparte de convertirse en especie protegida, poco menos que han alcanzado la reputación de mascotas; las brujas, después de ver en la pantalla a Hermione Granger, tan guapa y tan lista, tienen en la infancia un prestigio mayor que sus señoritas de infantil y primaria; en cuanto a los otrora terribles tiburones, tras el visionado de “El Espantatiburones” raro será encontrar a un niño que no piense que los escualos son todos veganos y un tanto gays.

Quedan, en el bando atemorizador pues, los nauseabundos y temibles ogros, que pueden ser familiares e indulgentes, como el verdoso Shrek, pero que no dejan de ser fieros y apestosos.



El cuento que he escaneado hoy es de un ogro que es padre y es un desastre como ogro y como padre. Los padres desastrosos pueblan en el presente los cuentos infantiles, se diría que la figura del padre anda un tanto desacreditada en nuestra sociedad actual: por eso hay tan pocos. “El analista sabe que la familia está en crisis, desde hace generaciones, por falta de padres”, canta el gran Battiato en el grandísimo tema “Ocaso Occidental”. Bueno, pero en este cuento, una vez desmitificado el padre, el hijo sigue la senda inevitable, por eso me gusta y lo he traído aquí. Así pues, léeselo con amor a tus hijos, si quieres que un día sigan tus pasos. Y si no, que se lo lean ellos, que para eso los mandas a la escuela.


Este texto es original de una escritora francesa, Marie Farré, nacida en Toulouse, y no tuvo demasiado éxito entre mis alumnos, pese a que yo se lo recomendaba con insistencia. Me gustaba su fresca y desaliñada atrocidad y la sorprendente viñeta que remata la historia. Para ellos, tenía demasiadas elipsis y el final no les quedaba claro. No me rindo: a ver si tú lo disfrutas. Un click de ratón agrandará todas las imágenes, que también puedes descargar, imprimir y llevar a encuadernar, aunque te saldrá por un ojo de la cara: mejor, compra el original que aún está disponible.























viernes, 26 de mayo de 2017

Dos Poemas De Miguel Hernández

Los profesores de secundaria persisten, por fortuna, en su empeño pertinaz de propagar el virus de la poesía entre las jóvenes generaciones de ESO que los pobres llevan entre manos. Pese a que no creo que consigan cambiar el clima cultural que está conduciendo inexorable a la extinción de las letras en su faceta de portadoras de belleza, no dejo de aplaudir con melancólico entusiasmo estos valerosos intentos.

El que hoy me trae por aquí es una pequeña antología, modestamente titulada “Poesía Española Para Jóvenes”, recopilada por Ana Pelegrín, que mi hijo el pequeño, estudiante de 2º de ESO, se ha visto obligado a adquirir, impulsado por el bizarro empeño de la profesora de Lengua Española y Literatura que ha decretado que éste sea el libro de lectura obligatorio para el tercer trimestre.



Yo, que no soy joven y por tanto corro el riesgo de que el libro no esté dirigido a mí, lo he leído en un par de tardes, con nostálgica aprobación. Al tratarse de una antología, se corre el riesgo de toparse con ausencias inexplicables y presencias prescindibles, claro. Y tal es el caso, aunque bueno, todo contribuye a forjar un gusto literario. O contribuiría, si se lo fueran a leer con un mínimo de interés, que esa es otra (mi hijo aún no lo ha abierto).


En mi lectura han sido rescatados del desván de la memoria un par de poemas de Miguel Hernández que, en su día, me emocionaron debido a un sentimiento compartido con el poeta: los que somos de tierra adentro tenemos una inexplicable ausencia del mar, una añoranza de algo que no estaba presente en nuestras primeras miradas al mundo. Te los copio por si también naciste en los secanos.


EN ESTE CAMPO


En este campo
estuvo el mar.


Alguna vez volverá.


Si alguna vez una gota
roza este campo, este campo
siente el recuerdo del mar.


Alguna vez volverá.




ESCRIBÍ EN EL ARENAL


Escribí en el arenal
los tres nombres de la vida:
vida, muerte, amor.


Una ráfaga de mar,
tantas claras veces ida,
vino y los borró.