sábado, 9 de enero de 2016

Todo Por Una Chica - Nick Hornby

“Todo por una chica” (2007), fue publicado originalmente en inglés como “Slam” (y es que, como dijo Gila, “al cambio, se queda en nada”), yo lo hubiera traducido como “Golpe”, “Portazo”, o incluso “Carpetazo”, pero claro yo no trabajo en ninguna editorial española, donde a los pobres les debió parecer que las chicas y los chicos, al sentirse aludidos, podrían interesarse por el libro.

“Todo por una chica” es una breve novela sobre la crisis del modelo familiar tradicional y los embarazos adolescentes. Podría dar para el guion de uno de aquellos telefilmes de sobremesa, “basados en hechos reales”, que con bajo presupuesto, escasa imaginación y un abrumador empalago sentimental, sustituyeron por estos pagos a aquella extraordinaria serie de “El Virginiano”. Pero entonces, ¿cómo recomiendo un libro así? ¿Por qué creo que debería leerlo todo aquél que sea o haya sido alguna vez joven, en edad o en espíritu?

 
La respuesta está en la especial sensibilidad y visión del autor, en los modos y las formas de Nick Hornby, un monstruo, para mí uno de los integrantes de la santísima trinidad inglesa de la narrativa de nuestro tiempo (junto con Ian McEwan y Julian Barnes). Si este blog tuviera seguidores, les aseguraría que volverá por estas páginas, pues tengo en mente comentar su últimaravillosa novela (Juliet, desnuda) y una película de la que es guionista (An Education), si dios me da esa luz.

El protagonista de “Todo por una chica” es Sam, un adolescente que hace skateboard, estudia bachillerato y tiene pensado ir a la Universidad a cursar arte o diseño gráfico. Vive con su madre, una treintañera divorciada, que lo dio a luz a los dieciséis años.

Sam tiene en su habitación el póster de su ídolo Tony Hawk, póster con el que habla y al que le pide consejos. También lee continuamente el libro autobiográfico “Hawk - Occupation: Skateboarder”, escrito por el famoso patinador y que Sam considera su Biblia. En éstas, conoce a Alicia, de la que se enamora. Tras un breve e intenso noviazgo, se cansa de ella y la deja. Fin.

 
Si no fuera porque accidentalmente (ya que tomaban precauciones) ha dejado embarazada a la chica… Y ella quiere tener el bebé.

A partir de aquí, entramos en el meollo de la cuestión. Y en unos divertidos vaivenes temporales. Cuando Sam habla con su admirado Tony Hawk, para preguntarle si saldrán a flote con el asunto del bebé, si recompondrán su relación… ¡Los “poderes “ de Hawk le mandan al futuro! Es decir, se ve inmerso en una jornada que dentro de unos meses o de un año va a vivir realmente.

 
Por lo que he contado, puedes sacar la conclusión de que la historia no es como para tirar cohetes. Un solemne error. Nick Hornby hace con estas historias cotidianas o anodinas un sugestivo y clarividente fresco de las relaciones humanas en nuestro tiempo. Por una parte, un estilo elusivo y circunloquial, característico de la narrativa inglesa, muestra siempre más que lo que dice, subraya lo que oculta, transmite con vivacidad usando meras alusiones: un prodigio de exuberancia envuelto en la más sutil delicadeza. Por otra parte, los personajes de Hornby, que en una primera mirada son acomodaticios y egoístas, mezquinos y pusilánimes, están trazados con tal complejidad y riqueza que enseguida muestran un reverso de humanidad y benevolencia, haciendo brotar una inmediata empatía por estos antihéroes confusos, desorientados e inseguros: como nosotros mismos.

 
Un último punto es el que hace referencia a la actualidad en su temática: aparece profusamente la música (Hornby empezó como crítico musical en la prensa), el fútbol, las modas, el famoseo… A mi modo de ver el autor arriesga en referencias muy cercanas que, a no tardar mucho, estarán decisivamente desfasadas. Pero hasta esto lo hace con sabiduría y mesura, con lo que disfraza de “texto de consumo” lo que es un genuino ejercicio de literatura grande y no al revés. No te confundas: puede parecer una novela juvenil, para muchachos y muchachas de secundaria o bachillerato pero, o mucho me equivoco, o es una narración con el suficiente empaque para las grandes ligas de las letras.

Libro delicioso y sutil, melancólico y divertido. Cómpralo en la versión española de Anagrama o prueba este enlace:
 

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