martes, 31 de mayo de 2016

Ermita De Nuestra Señora De Treviño En Adahuesca

El fin de semana pasado anduvimos haciendo un poco de turismo por tierras del Somontano y accedimos a esta singular ermita situada en un ámbito tan… beatífico, que no he podido resistir la tentación de compartir unas cuántas fotos.


Fachada norte (principal)

La ermita no deja de tener su gracia, no sé si tardorrománica o protogótica, y eso que íbamos provistos del muy erudito libro de Cayetano Enríquez de Salamanca, que contiene más de doscientos términos de arquitectura sacra, todos incomprensibles fuera del ámbito de los especialistas. Pero más que la propia ermita, lo que es evocador y adorable es el muy bucólico paraje donde se asienta, a todas luces como resto de un conjunto de mayor envergadura: un monasterio de buen tamaño, un antiguo convento del cual la escueta ermita es el testimonio superviviente.



Fachada oeste

Es a poco más de un kilómetro al sur del pueblo de Adahuesca, donde se alza esta curiosa construcción, que tiene dos fachadas muy relevantes: la que mira al oeste, con una pequeña puerta de acceso, está rematada por una espadaña donde faltan las campanas, y la que da al norte, con un atrio porticado accesible desde el oeste, cobija una preciosa portada, con una superposición de numerosos arcos y ¡con una gatera! Tal vez para permitir el acceso de cuatro gatos a algún oficio religioso…



Portada principal (con gatera)

Acceso al atrio desde el oeste

El cautivador y melancólico entorno, que invita a la meditación o, como mínimo, a contemplar la puesta de sol, incluye, entre su arbolado, tres airosos cipreses muy altos: de modo inevitable te conminan a mirar el cielo. Una delicada astucia para inducir, si no una experiencia sobrenatural, al menos un momento sereno y reflexivo.


Vista general según se accede


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