domingo, 16 de octubre de 2016

La Hoz Y El Martini - Lendakaris Muertos

Hay dos cualidades que admiro sobremanera en un artista: la irreverencia y la desfachatez.

Corren malos tiempos para la irreverencia: dado que nada (con la posible excepción del dinero y del placer) es reverenciado, nada puede ser escarnecido para escándalo de bienpensantes.


Cuando teníamos veintitantos, formamos un grupo musical casero para pasar el rato con los amigos. Nos llamábamos “Punk Freud”, buscando una homofonía con Pink Floyd, que eran los que entonces molaban en todo el orbe. Éramos tan, tan, pero tan precursores (y tan, tan, pero tan malos) que no nos comimos nada. Ahora sí, nos divertimos de la muerte, grabando en casetes anárquicas sesiones como “Etilepsia”, “Colocausto” y otras que no recuerdo, ¿dónde estarán aquellas cintas caseras? No importa, el caso es que pretendíamos ser irreverentes, groseros y descarados, cantando canciones (ensayadas cero veces antes de darle al “record”) que decían, por ejemplo: “En sus horas bajas / el nuncio apostólico / tanto echarse pajas / acabó mongólico. / Y es que el misterio / de la anunciación / lo incitaba / a la masturbación / y se decía: / aquí no hay misterio / esto no es más / que un vulgar adulterio.”


En nuestros días el escarnecimiento de la fe y de la iglesia es redundante, innecesario y absurdo. La larga mano del nacionalcatolicismo que revivió la inquisición, yace exánime y fría en las losas polvorientas del olvido, entonces ¿qué? Pues burlémonos de la nueva fe y de la nueva inquisición: de los nacionalismos emergentes y de los círculos de la nueva política indignada. Cojonudo, eso es lo que hacen, con hilarante desfachatez, Lendakaris Muertos. I love them.



Utilizando como vehículo un punk cañero, del estilo del rock radical vasco, le dan la vuelta a la propuesta ortodoxa y no dejan títere con cabeza. Frenéticos. Vale la pena oírlos con atención, ya que en una primera escucha se escapan las ingeniosas letras.


El motivo de traerlos a esta sibilina gacetilla es doble, por un lado me llamó la atención un comentario en YouTube, literalmente decía: “Que conste que aun siendo de extrema derecha me encanta lendakaris muertos” (o lo he entendido mal, o es una muestra espléndida... de algo). Por otra parte la portada del álbum “Vine, vi y me vendí”, cuya grafía del euro me parece, sencillamente, genial, un hallazgo.


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